SUBCONSCIENTE

Freud comparaba la mente con un iceberg.

Todos hemos visto, aunque solo sea en el cine, como son los icebergs. Pues bien, para Freud la pequeña punta que sobresale sobre el nivel del mar y que podemos ver, es comparable al consciente de nuestra mente, mientras que la otra, la gran desconocida que habita bajo la superficie, lo es al inconsciente y subconsciente.

No entraremos aquí en minucias psicológicas para diferenciar entre si, estos dos últimos. Nos bastará con saber que el subconsciente es una parte de la mente, desconocida para todos nosotros.

El subconsciente es el depósito de nuestros instintos y hábitos. También lo es de nuestras emociones. El subconsciente trabaja de día y de noche (durante el sueño, si hace frío nos tapamos y si hace calor nos destapamos sin ser conscientes de lo que hacemos).

El subconsciente en la mayoría de los casos se está utilizando de forma casual. Usándolo de forma voluntaria, podemos modificar algunos de nuestros comportamientos. Podemos llegar a mejorar nuestra forma de ser.

Pero para poder influir en nuestro subconsciente a través del entrenamiento autógeno, hemos de estar relajados en nivel Alfa

¿Y qué conseguimos con ello ?

Librarnos de las tensiones mental y muscular. Y a medida que nos vayamos liberando de angustias y tensiones, también aumentará nuestro potencial mental.